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Mostrando las entradas de agosto 8, 2024

La ganga - Truman Capote

  La ganga [Cuento - Texto completo.] Truman Capote Varias cosas de su marido irritaban a la señora Chase. Por ejemplo, su voz: siempre sonaba como si estuviera apostando en un juego de póquer. Escuchar su pronunciación lenta e indiferente la exasperaba, sobre todo ahora que, hablando con él por teléfono, ella estaba tan exaltada. “Claro que ya tengo uno, lo sé. Pero no entiendes, querido: es una ganga”, dijo ella, subrayando la última palabra, y después haciendo una pausa para que se desplegara toda su magia. Solo hubo silencio. “Bueno, podrías decirme algo. No estoy en una tienda. Estoy en casa. Alice Severn viene a almorzar. Es suyo el abrigo sobre el que te estoy contando. Seguro que recuerdas a Alice Severn.” Su mala memoria constituía una fuente más de irritación y, a pesar de que ella le recordó que, allá en Greenwich, habían visto varias veces a Arthur y que Alice Severn, de hecho, los había entretenido, él simuló no conocer el nombre. “No importa”, dijo ella con un suspiro...

Tres hombres junto al río - René Marqués

  Tres hombres junto al río [Cuento - Texto completo.] René Marqués Mataréis al Dios del Miedo, y solo entonces seréis libres. R. M. Vio la hormiga titubear un instante y al fin subir decidida por el lóbulo y desaparecer luego en el oído del hombre. Como si hubiesen percibido el alerta de un fotuto, para él inaudible, las otras emprendieron la misma ruta, sin vacilar siquiera, invadiendo la oreja de un color tan absurdamente pálido. Observaba en cuclillas, como un cacique en su dujo, inmóvil, con la misma inexpresividad de un cemí que hubiesen tallado en tronco de guayacán en vez de labrado en piedra. Seguía sin pestañear la invasión de los insectos en la oreja del hombre. No experimentaba ansiedad, ni alegría, ni odio. Observaba, sencillamente. Un fenómeno ajeno a él, fatal, inexorable. El crepúsculo teñía de achiote el azul del cielo sobre aquel claro junto al río. Pero las sombras empezaban a alongarse en el bosque cercano. Toda voz humana callaba ante el misterio. Solo las higu...

Padres e hijos - Ernest Hemingway

Padres e hijos [Cuento - Texto completo.] Ernest Hemingway Había una señal de desvío en el centro de la calle principal del pueblo, pero los carros le habían pasado olímpicamente de largo, por lo que, creyendo que se trataba de alguna reparación ya finalizada, Nicholas Adams siguió conduciendo por la calle vacía y adoquinada, se detuvo en los semáforos intermitentes en ese domingo de poco tráfico, que desaparecerían el año que viene, cuando no se pudieran satisfacer los pagos del sistema de señalización; siguió bajo los frondosos árboles de la pequeña población que son parte de tu corazón si ese es tu pueblo y has caminado debajo de ellos, pero que para un forastero son solo demasiado frondosos y tapan el sol y hacen que las casas sean húmedas; pasó ante la última casa y desembocó en la carretera que subía y bajaba en la lejanía, con pendientes de tierra roja rebanadas limpiamente y el renuevo de los árboles a ambos lados. No era su región, pero era mediados de otoño y le gustaba cruza...

Arthur Jermyn - H. P. Lovecraft

  Arthur Jermyn [Cuento - Texto completo.] H. P. Lovecraft I La vida es algo espantoso; y desde el trasfondo de lo que conocemos de ella asoman indicios demoníacos que la vuelven a veces infinitamente más espantosa. La ciencia, ya opresiva en sus tremendas revelaciones, será quizá la que aniquile definitivamente nuestra especie humana -si es que somos una especie aparte-; porque su reserva de insospechados horrores jamás podrá ser abarcada por los cerebros mortales, en caso de desatarse en el mundo. Si supiéramos qué somos, haríamos lo que hizo Arthur Jermyn, que empapó sus ropas de petróleo y se prendió fuego una noche. Nadie guardó sus restos carbonizados en una urna, ni le dedicó un monumento funerario, ya que aparecieron ciertos documentos, y cierto objeto dentro de una caja, que han hecho que los hombres prefieran olvidar. Algunos de los que lo conocían niegan incluso que haya existido jamás. Arthur Jermyn salió al páramo y se prendió fuego después de ver el objeto de la caja,...